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¿Qué Requieren las Instrucciones?

Por Iva May el 9 de marzo

Traducido por Rocío López

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Moisés entrega a Israel el calendario anual de celebraciones que seguirán cuando entren a Canaán. Estas celebraciones requieren el sacrificio de cientos de animales que no tienen defectos. ¿Dónde obtendrán estos errantes del desierto un número tan vasto?

Finalmente, el Señor le da a Moisés una última instrucción: «Haz la venganza de los hijos de Israel contra los madianitas; después serás recogido a tu pueblo» (Núm. 31:2).

Un ejército de doce mil hombres marcha contra los madianitas y los destruye. Balaam, el adivino pagano, muere por la espada de Israel, e Israel se apropia de la gran riqueza de los madianitas: personas, animales y joyas de oro.

El Señor da dos instrucciones con respecto al saqueo:

  • El Señor le ordena a Moisés que mate a todos los hombres y todas las mujeres que no son vírgenes, ya que «He aquí, por consejo de Balaam ellas fueron causa de que los hijos de Israel prevaricasen contra Jehová en lo tocante a Baal-peor, por lo que hubo mortandad en la congregación de Jehová» (Num. 31:16).
  • El Señor divide el saqueo entre los que lucharon y los que permanecieron en el campamento. Cada grupo debe apartar una ofrenda al Señor y una ofrenda a los sacerdotes.

La batalla de Israel con los madianitas les proporciona más animales de sacrificio de los que requiere el calendario anual. Esta escena revela una verdad que corre a lo largo de la Biblia: Dios da instrucciones que requieren la actividad de Dios. La obediencia siempre precede a la iluminación y provisión.

La primera historia de este tipo que revela esta verdad ocurre en el jardín del Edén, cuando Dios le dice a Adán: «No es bueno que el hombre esté solo. Le haré un ayuda idónea para él» (Génesis 2:18). Entonces Dios ordena a Adán nombrar a los animales. Después de esta obediencia, Adán se da cuenta de que no tiene un compañero complementario. Dios lo pone a dormir y crea a Eva de su costilla. Las instrucciones de Dios siempre requieren fe y obediencia. Dios es bueno. Solo hace el bien.

Preguntas de la lectura de hoy (Números 30:1 – 31:54):

¿Qué revela la división del botín de guerra acerca de Dios y la comunidad?

¿Cómo se incluyeron los levitas en la división del botín de la guerra?

Autoconmiseración

Por Iva May, 20 de enero

Traducido por Rocío López

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«La autocompasión es la respuesta del orgullo al sufrimiento» (John Piper). La autocompasión dice: «Merezco algo mejor que esto».

La auto conmiseración brota de los poros de Job mientras procesa el doloroso inicio del sufrimiento, «mis ojos no volverán a ver el bien» (Job 7:7) y verá la muerte inmediata, «Los ojos de los que me ven, no me verán más; Fijarás en mí tus ojos, y dejaré de ser. Como la nube se desvanece y se va, Así el que desciende al Seol no subirá; no volverá más a su casa, ni su lugar le conocerá más.» (7:8-10)

Cuando el dolor afecta a la estabilidad mental y emocional de las personas, a menudo:

  • Perdemos la perspectiva y vemos la situación como desesperada: «Mis días fueron… sin esperanza» (7:6).
  • Nos sentimos impotentes; por lo tanto, nos quejamos: «Por tanto, no refrenaré mi boca; hablaré en la angustia de mi espíritu; me quejaré en la amargura de mi alma» (7:11).
  • Nos enfocamos totalmente en la condición física y buscamos sin descanso la comodidad. «Cuando digo: Me consolará mi lecho, mi cama atenuará mis quejas» (7:13).
  • Tenemos temores irracionales que causan tormentos mentales: «Entonces me asustas con sueños, y me aterras con visiones. Y así mi alma tuvo por mejor la estrangulación, y quiso la muerte más que mis huesos.» (7:14-15)
  • Perdemos la noción del tiempo: «Y todos los momentos lo pruebes… ¿Hasta cuándo no apartarás de mí tu mirada, y no me soltarás siquiera hasta que trague mi saliva?” (7:18-19).
  • Te convierte en egocéntrico y en un introspectivo poco saludable: “Si he pecado, ¿qué puedo hacerte a ti, oh Guarda de los hombres? ¿Por qué me pones por blanco tuyo, hasta convertirme en una carga para mí mismo?» (7:20).
  • Buscamos respuestas fáciles: “¿Y por qué no quitas mi rebelión, y perdonas mi iniquidad?” (7:21)
  • Renunciamos: «Porque ahora dormiré en el polvo, y si me buscares de mañana, ya no existiré» (7:21).

Esta escena requiere que el lector se acuerde de las siguientes verdades al comienzo del sufrimiento:

  • No me ha pasado nada que no le haya pasado a otros.
  • El sufrimiento no significa que Dios y yo estemos en una relación adversa.
  • El sufrimiento causa locura emocional. Eso es parte del viaje.
  • El sufrimiento desafía tanto a la mente como al cuerpo físico

Preguntas de la lectura de hoy (Job 5:1 – 7:21):

¿Cómo caracteriza la ira a los hombres tontos? (Job 5:2)

¿Qué le hace la envidia al alma de una persona? (Job 5:2)

Job habla precipitadamente mientras busca reconciliar el sufrimiento y la vida recta. ¿Qué afirmaciones precipitadas hace acerca de Dios y de su condición física?

¿Cómo llama Job a Dios en 7:20 y cómo esta comprensión de Dios impulsa su queja?

La Perspectiva del Cielo y la Experiencia Humana

Por Iva May, 19 de enero

Traducido por Rocío López

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El libro de Job se abre con la visión celestial del sufrimiento de Job. Pocas historias tienen esa ventaja. Job capta por fe lo que Dios revela ante el concilio celestial. Dios describe a Job como un «varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal» (1:8; 2: 3). Aunque Job no es consciente de esta evaluación celestial, vive por fe.

Job entiende que la relación del hombre con Dios no se basa en méritos personales sino en un sacrificio aceptable. Responde a toda la revelación o luz que tiene acerca de Dios, proporcionada por las historias de la Era de la Creación que se le transmitieron por tradición oral.

Pocos detalles se dan sobre Job más allá de su familia inmediata. Job entiende que el pecado separa a un hombre de su Creador y que el pecado está expiatorio por medio de la muerte sustitutiva, «y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.» (Job 1:5b) Esta acción terrenal y regular provoca una respuesta celestial, “Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?» (5:8). Job no tiene sabe de esta conversación celestial hasta el final de la historia. Todo lo que tiene es basar su fe en Dios, a pesar del terrible sufrimiento. Son las historias de la Era de la Creación lo que lo sostiene. Estas historias enseñan verdades acerca de Dios que inducen a la fe. Lamentablemente, la fe de Job es probada por una fuente inesperada: sus amigos, o mejor dicho, sus amienemigos.

Los amienemigos de Job comparten ideologías que buscan desentrañar la fe de Job.

Elifaz asume una posición basada en la experiencia y que todo lo que él sabe. Elifaz ve la vida y evalúa el sufrimiento a través de una ideología que dice: «La experiencia triunfa sobre la fe». Elifaz eleva los poderes de la observación, los sentimientos y la experiencia sobre la revelación: «Recapacita ahora; ¿qué inocente se ha perdido? Y ¿en dónde han sido destruidos los rectos? (4:7). «Recapacita», comienza Elifaz mientras filtra el sufrimiento de Job a través de su filtro de «experiencia personal». Concluye que las personas inocentes no sufren (en parte porque se veía a sí mismo como inocente ante Dios y ciertamente no estaba sufriendo). Supuso, por lo tanto, que Job debe ser culpable de algún delito, «aquellos que aran el mal y aquellos que siembran problemas lo cosechan».

La narrativa de Job enseña varias verdades:

  • Incluso durante los primeros días de la historia, existía un remanente que confiaba y adoraba al Dios vivo.
  • Siempre hay más cosas en el reino espiritual de lo que el ojo puede ver o la mente puede captar, pero la fe puede soportar.
  • La experiencia humana limita la capacidad de una persona para comprender la realidad espiritual. Sólo la revelación de Dios revela la realidad eterna.
  • Satanás ataca a los hombres para desalentar y derrotar su fe en Dios.

Ezequiel menciona un triunvirato de hombres famosos por su fe: Noé, Daniel y Job (14:14, 20). ¿Podría ser que Noé fuera el modelo a seguir de Job? ¿Y que Noé y Job fueron los modelos a seguir de Daniel? Los tres vivieron en circunstancias extremas, y los tres perseveraron su fe en la veracidad de la Palabra de Dios y la bondad de su carácter produjeron hombres de gran perseverancia bajo las pruebas. Más tarde, Santiago reconoció esta verdad: «He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo» (Santiago 5:11).

Preguntas de la lectura de hoy (Job 1:1 – 4:21):

Describe la comprensión de Job acerca del pecado, Dios y la redención.

¿Qué establece Dios con respecto a la justicia de Job en su conversación con Satanás?

Elifaz filtra el sufrimiento de Job a través de su propia experiencia con respecto al sufrimiento (4:8). ¿A qué conclusión llega con respecto al sufrimiento de Job?

Una Vida con un Buen Final

Por Iva May, 18 de enero

Traducido por Rocío López

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«¿Cuántos años tienes?» Las mujeres a menudo tienen la reputación de modificar la respuesta a esa pregunta. Jacob no solo responde a la pregunta de Faraón, sino que también ofrece comentarios: «Y Jacob respondió a Faraón: Los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han llegado a los días de los años de la vida de mis padres en los días de su peregrinación.» (Gn. 47:9)

En verdad, la vida de Jacob ha sido de dificultad:

  • Jacob vivió su adolescencia a la sombra de la preferencia de su padre por su hermano mayor. Nunca estuvo a la altura de ser un «hombre de hombres».
  • El engaño de Jacob y Rebeca a Isaac le costó caro a Jacob. Tuvo que huir de la seguridad del hogar y nunca volvió a ver a su madre.
  • Los años de Jacob con Labán y su familia fueron desafiantes, por decir lo menos. Fue engañado por Labán, casado con dos mujeres que luchaban constantemente, despreciado por la mayoría de sus hijos, tratado injustamente por su empleador, robado de su hijo favorito y bombardeado con profunda pena.

Tal es la vida de quien busca vivir independientemente de Dios. Sin Dios, no hay paz. Conoce a Dios, conoce la paz. Incluso en medio de la adversidad. La historia de Jacob enseña varias verdades sobre Dios y la vida:

• Dios toma al hombre como es. Él usa las dificultades y las consecuencias de la vida para acorralar a un hombre, quebrantarlo de un espíritu independiente, agrandarlo «Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; Ten misericordia de mí, y oye mi oración.» (Salmo 4:1), y revelarse a él.

• La fricción continua y las dificultades son indicadores inadecuados para usar en la evaluación de la vida. Una persona puede vivir una vida fácil y no conocer a Dios. ¿Un hombre llega a conocer a Dios en el proceso? ¡Eso es todo lo que importa!

Diecisiete años después, Jacob resume su vida: «El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día” (Gn. 48:15). Jacob, mirando hacia atrás en la totalidad de su difícil vida, ve las huellas dactilares del cuidado del pastor Dios. Más bien, vive una larga vida de dificultades y conoce a Dios en lugar de vivir una vida larga y divertida pero sin conocer a Dios en absoluto.

Antes de su muerte, Jacob pronuncia una bendición o profecía sobre la cabeza de cada uno de sus hijos. La bendición de Judá, en particular, señala el hilo de redención iniciado en Génesis 3:15, «Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tu le herirás en el calcañar.»

Las promesas de Dios a Abraham se transfieren a Jacob: «También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos» (35:11).

Esas promesas continuarán a través de los descendientes de Judá: «Judá, te alabarán tus hermanos; Tu mano en la cerviz de tus enemigos; Los hijos de tu padre se inclinarán a ti… No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies, Hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos.» (49:8, 10). Esta profecía aparece repetidamente a lo largo de su historia y culmina en el Libro de Apocalipsis con docenas de destellos de Siloh, a quien pertenece: “Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos» (Apocalipsis 5:5). A través de Siloh viene la redención, y a Siloh le pertenece el rollo celestial.

Preguntas de la lectura de hoy (Génesis 47:1 – 50:26):

¿Cómo usa Dios a José durante la hambruna global?

¿Cómo afecta la muerte de Jacob a los hermanos de José y cómo José calma sus temores?

¿Qué revelan las instrucciones de Jacob con respecto a su cuerpo acerca de su fe en las promesas de Dios?

Se Inventó Evidencia y Verdad

Por Iva May, 17 de enero

Traducido por Rocío López

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Los hermanos de José le presentan a Jacob pruebas falsas de la muerte de José: su abrigo destrozado, su sangre seca y sus caras desconcertadas. Jacob ve las tres evidencias y concluye que José está muerto. Jacob cree una mentira basada en pruebas falsas, y algo dentro de él muere.

Veintidós años más tarde, sus hijos regresan de su segundo viaje a Egipto con la buena noticia de que José está vivo. Al principio, Jacob se niega a creer la verdad (por la evidencia falsa que antes había sido tan convincente) hasta que ve los carros que José ha enviado para llevarlo a Egipto. Su espíritu revive. Jacob tiene un brillo en sus ojos, un salto en sus pasos, y esperanza en su corazón mientras levanta a su familia y se dirige a Egipto.

En el camino, Jacob se detiene en Beerseba y ofrece sacrificios al Dios de su padre Isaac, por primera vez en veintidós años. Dios también le habla por primera vez en veintidós años: «Y dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación. Yo descenderé contigo a Egipto, y yo también te haré volver; y la mano de José cerrará tus ojos» (Gn 46:3-4)

Varias verdades emergen de esta historia:

  • Así como los hijos de Jacob usan pruebas falsas para engañar a su padre, así el padre de las mentiras usa pruebas falsas para engañar a las personas. Los abrigos rotos de las circunstancias, las relaciones rotas y la sangre seca de los sueños, las esperanzas y los planes convencen a muchos de que Dios ha terminado con ellos.
  • Algo muere dentro de quien cree la evidencia falsificada. La desesperanza, la desesperación, la depresión y la amargura se asientan durante años. Sólo la verdad los libera.
  • Jacob oye a Dios hablarle una vez que la mentira es revelada por la luz de la verdad. El creer evidencias falsas sobre Dios, sobre sí mismo, su familia y sus circunstancias cierra el corazón de Jacob hacia Dios. Una vez que se abre la verdad, nuevamente ofrece sacrificios al Señor, y Dios le habla.
  • Las cosas nunca son como aparecen. La esperanza, por lo tanto, no puede basarse en las circunstancias ni en las personas, sino en el Dios vivo. El salmista capta esto cuando dice: «Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová. (Salmo 27:13-14).

Preguntas de la lectura de hoy (Génesis 45:16 – 47:27):

¿Qué le revela Dios a Jacob con respecto al viaje a Egipto, la tierra de Canaán y Su presencia?

¿Qué ha aprendido Jacob sobre Dios a lo largo de su vida?

Fracaso RedimidoPor Iva May, 16 de enero

Traducido por Rocío López

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Las últimas palabras que escuchó José antes de ser vendido a una banda de comerciantes fueron las del hijo de Lea, Judá. La idea de Judá era vender a José a los comerciantes ismaelitas: “Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte? Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él.” (Gn. 37:26-27). Misión cumplida. Sin hermano, no se cumplirían sus sueños, y no se inclinarían ante el hijo favorito. Sin hermano, no más favoritismo de su padre.

Los veintidós años que transcurrieron entre la decisión traicionera de Judá y sus hermanos de vender a José en Egipto le enseñaron a Judá una o dos cosas sobre el dolor y la amargura:

  • Aquellos que operan con déficit de amor de un padre a menudo atacan por celos a aquellos que conocen el excedente amor de un padre.
  • La amargura endurece a las personas al daño que infligen a los demás; experimentar una pérdida similar, sin embargo, suaviza los corazones y trae la redención.

Fue a Judá, cuyos dos hijos, Er y Onan, fueron «eliminados» por el Señor debido a su maldad (38:6-10). Fue

Judá quien se volvió viudo (38:12).

Fue Judá quien experimentó una tremenda angustia. Judá ahora entiende el dolor que se produce por la pérdida de los hijos.

Es Judá quien se ofrece voluntariamente para asumir la responsabilidad total de Benjamín: «Entonces Judá dijo a Israel su padre: Envía al joven conmigo, y nos levantaremos e iremos, a fin de que vivamos y no muramos nosotros, y tú, y nuestros niños. Yo te respondo por él; a mí me pedirás cuenta. Si yo no te lo vuelvo a traer, y si no lo pongo delante de ti, seré para ti el culpable para siempre.» (43:8-9).

Judá sabe de primera mano lo que es perder, no uno, sino dos hijos. Por lo tanto, busca ahorrarle a su padre la segunda pérdida de un hijo, Benjamín: «te ruego, por tanto, que quede ahora tu siervo en lugar del joven por siervo de mi señor, y que el joven vaya con sus hermanos.

Porque ¿cómo volveré yo a mi padre sin el joven? No podré, por no ver el mal que sobrevendrá a mi padre.” (44:33-34). Ahora está listo para renunciar a su propia vida a favor de la vida de su hermano menor.

Esta historia es especialmente significativa en un mundo donde las familias rotas se han convertido en la norma. La rivalidad entre hermanos es lo suficientemente desafiante sin las complicaciones de relaciones adicionales. Esta familia mixta, como las de nuestros días, era un semillero para el dolor, los celos y la amargura. Los creyentes que han crecido en este tipo de hogares no tienen que operar con un déficit de amor, sino por un excedente de amor.

Tenemos un Padre en el cielo que es perfecto, que ama perfectamente y que da a las personas sin esperanza otra oportunidad.

Preguntas de la lectura de hoy (Génesis 42:1 – 45:15)

¿Cómo revela el Señor la deshonestidad de los hermanos en sus tratos anteriores con José? ¿Qué revela esto acerca de Dios?

¿Qué revela la conversación frente a José sobre Rubén?

¿Qué revelan las pruebas de José acerca de sus hermanos con respecto a sus hermanos?

¿Cómo han madurado todos los hermanos (incluido José) durante los años transcurridos entre su traición y su traslado a Egipto?

Entrenamiento Gerencial

Por Iva May, 15 de enero

Traducido por Rocío López

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José es el undécimo hijo en una casa grande, que debe haber requerido algún tipo de administración para alimentar, vestir y cuidar. La supervisión del extenso rebaño de su padre absorbió todo su tiempo y el de sus hermanos. Poco sabe José que su experiencia en la infancia constituye la base de toda una vida de administración.

José aprovecha lo mejor de sus circunstancias cuando es comprado por Potifar, el capitán de la guardia. Simplemente hace lo que mejor sabe hacer. Él dirige. Él administra con la conciencia de la presencia de Dios. Y lo hace bien, tanto que Potifar lo promueve como supervisor de su casa y todo lo que tiene.

Al igual que Sarah, Rebeca y Raquel, José tiene buenos genes. Su forma y apariencia hermosa captan el ojo lujurioso de la esposa de Potifar (¡un puma real!). José se encuentra en la cárcel tras ser acusado falsamente de intento de violación. José vuelve a hacer lo que mejor sabe hacer, se las arregla. Sus habilidades de organización (y la presencia del Señor) lo promueven como supervisor de la prisión. Durante su mandato, dos de los sirvientes de Faraón son encarcelados y comparten los sueños que tienen con José. Él interpreta con precisión los sueños de ambos hombres; un hombre es restaurado a su posición mientras el otro es ahorcado. Mientras tanto, José sigue haciendo lo que mejor sabe hacer. Él administra. Por dos años más.

El Señor interrumpe el sueño de Faraón con dos sueños inquietantes. Mistificado por estos sueños, el faraón exige una interpretación. El ex prisionero recuerda a José, y el faraón lo llama inmediatamente. José interpreta el sueño y ofrece consejos de administración. El faraón reconoce la presencia del Señor y las habilidades administrativas de José y promueve a José para supervisar la economía de Egipto durante los siguientes 14 años.

Toda la vida de José lo prepara para esta única posición que salvará a toda una generación, incluida su propia familia, del hambre masiva. ¿Quién sabía que todas estas experiencias de administración conducirían a una posición aún mayor? ¡Dios lo sabía!

Esta historia revela una serie de verdades sobre la ética de trabajo, la actitud y la providencia:

  • Una actitud correcta hacia Dios y las circunstancias adversas preparan a un hombre para hacer lo que sabe que debe hacer. Un hombre con una alta visión de Dios evalúa cada circunstancia que se presenta como una oportunidad para sobresalir para la gloria de Dios. Aparentemente, José mantuvo una actitud alegre y una fuerte ética de trabajo en cada etapa de su vida. El escritor de sabiduría junta la actitud positiva del hombre con la providencia de Dios: «El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos» (Proverbios 16:9).
  • Dios usa las circunstancias adversas provocadas por la mala intención de los demás (el engaño y la traición de los hermanos de José) para promover Sus propósitos redentores. El escritor de sabiduría lo dice de esta manera: «De Jehová son los pasos del hombre;
    ¿Cómo, pues, entenderá el hombre su camino?” (Proverbios 20:24).
  • Dios interrumpe nuestras vidas con las personas y sus problemas (el mayordomo y el panadero) para Su gloria y para el avance de Sus propósitos redentores. José tuvo que depender del Señor para interpretar los sueños de los siervos; por lo tanto, debemos confiar en el Señor para interpretar la interrupción de los demás y sus problemas en nuestras vidas.

José solo supo retrospectivamente que cada una de sus experiencias gerenciales en condiciones adversas era crucial para salvar a toda una generación de personas, incluida su propia familia.

Preguntas de la lectura de hoy (Génesis 40:1 – 41:57):

¿Qué comunica José acerca de Dios a quienes observan su vida mientras está en prisión?

José reconoció que la interpretación de los sueños pertenece al Señor; ¿Cómo interpreta el regreso del mayordomo a la casa de Faraón? ¿Cómo afecta la falta de actividad del mayordomo en su nombre a la fe de José en Dios?

¿Qué aprendió José acerca de Dios durante sus años de prisión que lo preparan para la vida en el exterior como primer ministro en Egipto?

Disfunción Familiar y la Providencia

Por Iva May, 14 de enero

Traducido por Rocío López

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José nunca tuvo una oportunidad con sus hermanos.

Cuando Jacob se prepara para encontrarse con Esaú, coloca a las sirvientas y sus hijos frente a su delegación (la posición más peligrosa), seguida por Lea y sus hijos. Él coloca a Raquel y a José más cerca de él. (Gn. 33:1-3). Me pregunto ¿cómo impacto esto la rivalidad entre los hermanos?

El diseño de Jacob de una «túnica de muchos colores» (37:3) para que José la usará solo aumenta la distancia entre los hermanos y distinguió a José como el hijo favorito y amado de Jacob. Entonces él tiene esos sueños con interpretaciones e implicaciones demasiado claras para dejarlas pasar. ¡Pobre chico nunca tuvo una oportunidad!

La vida les hace eso a las personas, las prepara para relaciones desafiantes y circunstancias difíciles. «PERO DIOS» (palabras grandes) transforma esos desafíos en providencia y los usa para impulsar sus propósitos redentores. Él hizo eso con José, y lo hace con su pueblo hoy.

La amargura, el odio, la traición y las represalias son solo cinceles hechos por el hombre sobre la piedra de la vida de José y la nación seminal de Israel para cumplir su promesa a Abraham: “Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años. Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza” (Gn. 15:13-14)

El favoritismo de Jacob y la traición de los hermanos de José revelan varias verdades sobre la disfunción familiar y la providencia:

  • La amargura, el odio, la traición, las represalias, la venganza, etc., aunque formadas en el corazón de la intención del mal contra el hombre, proporcionan las herramientas que usa Dios para sacar a su pueblo «con grandes posesiones». Él toma y usa el mal que hacen los hombres para transformar a aquellos a quienes Él ama.
  • Dios no desperdicia nada, incluyendo el trato injusto, el abuso, etc. Él no los causa, pero los utiliza para sus propios propósitos de redención.
  • Se necesita toda una vida para comprender cómo Dios usa el mal que hacen los hombres para promover sus propósitos redentores. Por lo tanto, siempre es demasiado pronto para juzgar a Dios (¿por qué está permitiendo que esto suceda? ¿Por qué no interviene?) O para retener el perdón a los malhechores.

La historia de José da un ejemplo de una visión a largo plazo de la disfunción familiar y la providencia, cuando la historia continúa con «Y los madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, oficial de Faraón, capitán de la guardia» (Gn. 37:36). ¡Qué palabra llena de esperanza! Siempre está pasando algo más que el ojo no puede ver o que la mente no puede entender, pero que la fe en Dios puede captar.

La verdad de que «Dios usa lo que odia para realizar lo que ama» debe calentar nuestros corazones con la posibilidad de, ¿Cómo usará Dios esto en mi vida?

Preguntas de la lectura de hoy (Génesis 37:1 – 39:23; 1 Crónicas 2:3–6):

¿Cómo afecta la parcialidad de Jacob hacia José la relación de José con sus hermanos? (¡Pensarías que Jacob habría aprendido una o dos cosas sobre el favoritismo!)

¿Cómo alteran los sueños de José su vida y la de sus hermanos?

La narración con respecto a Judá y Tamar no puede pasarse por alto, ya que Jacob aísla a Judá de sus hermanos como aquel a través de quien Dios continuará Sus promesas redentoras (Gn. 49:10).

¿Cómo evita el SEÑOR la indiferencia de Judá con respecto a sus futuros descendientes? ¿Qué revela esto acerca de cómo trabaja Dios?

Un Hombre del Mundo; un Hombre de Apetitos

Por Iva May, 13 de enero

Traducido por Rocío López

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Esaú refleja al próspero hombre del mundo. Esaú es un hombre de la tierra, un hombre del mundo.

Esaú toma esposas para sí mismo de entre las cananeas y construye una nación próspera, los edomitas. Su prosperidad exige la separación de Jacob, «Porque los bienes de ellos eran muchos; y no podían habitar juntos, ni la tierra en donde moraban los podía sostener a causa de sus ganados. Y Esaú habitó en el monte de Seir; Esaú es Edom» (Gen. 36:7- 8).

La genealogía de Esaú se lee de manera similar a la de Caín en Génesis 4.

La poligamia (apetitos carnales) caracteriza a Esaú y sus descendientes. Esaú eligió este camino a pesar de sus padres: «Y vio Esaú cómo Isaac había bendecido a Jacob, y le había enviado a Padan-aram, para tomar para sí mujer de… Vio asimismo Esaú que las hijas de Canaán parecían mal a Isaac su padre; y se fue Esaú a Ismael, y tomó para sí por mujer a Mahalat, hija de Ismael hijo de Abraham, hermana de Nebaiot, además de sus otras mujeres» (28:6,8-9).

El nombre de Dios e invocar a Dios están notablemente ausentes en la genealogía de Esaú.

Los descendientes de Esaú producen grandes hombres, uno de los cuales es el Jefe Amalek, cuyos descendientes aparecerán nuevamente más adelante en la historia.

De hecho, los descendientes de Esaú producen reyes antes que Israel tenga reyes, «Y los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que reinase rey sobre los hijos de Israel» (Gn. 36:31).

La inserción de la genealogía de Esaú en la historia revela varias verdades sobre Dios y las personas:

  • Dios sigue la pista de todos los pueblos.
  • La creencia y las prácticas de un patriarca de una familia o de un grupo de personas afectan a todos sus descendientes.
  • Los hombres que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
  • Los que viven fuera de la presencia de Dios abusan del matrimonio.

Preguntas de la lectura de hoy (Génesis 36; 1 Crónicas 1:35 – 2:2):

¿Qué causa la separación de Esaú y Jacob como grupos de personas distintas?

¿Cómo usa Dios la riqueza de Esaú para asegurar la herencia de Jacob de Canaán?

La Prueba de Fe

Por Iva May, 12 de enero

Traducido por Rocío López

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El hombre natural por defecto toma decisiones basadas en sus pasadas y presentes circunstancias pecaminosas. Jacob se basó en ambas circunstancias mientras se preparaba para encontrarse con Esaú después de más de veinte años desde que había robado la bendición de Esaú y le había mentido a su padre.

Jacob envía mensajeros para informar a Esaú de su regreso y luego entra en pánico cuando sus mensajeros le informan que Esaú está en camino a reunirse con él: «Entonces Jacob tuvo gran temor, y se angustió; y distribuyó el pueblo que tenía consigo, y las ovejas y las vacas y los camellos, en dos campamentos. Y dijo: Si viene Esaú contra un campamento y lo ataca, el otro campamento escapará» (Gn. 32:7-8). ¡Jacob asumió que Esaú venía a atacarlo! ¡El engaño anterior de Jacob a Esaú sin duda justificaría un ataque!

Por lo tanto, en lugar de apropiarse de las promesas que Dios le había dado, «También Jehová dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres, y a tu parentela, y yo estaré contigo» (31:3 énfasis agregado), ¡Jacob entró en pánico! Los últimos veinte años, sin embargo, le han enseñado que Dios es fiel, por lo que se dirige a Dios con fe: «Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Jehová, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra y a tu parentela, y yo te haré bien» (32:9). Jacob se humilla ante el Señor en oración y busca la intervención de Dios: «Líbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo; no venga acaso y me hiera la madre con los hijos. Y tú has dicho: Yo te haré bien, y tu descendencia será como la arena del mar, que no se puede contar por la multitud” (32:11-12).

Sin embargo, a la mañana siguiente, Jacob vuelve rápidamente a las viejas estrategias de operación cuando organiza una impresionante serie de regalos para Esaú. Jacob confía en los dones que tiene para que su hermano se apacigüe, en lugar de que Dios lo proteja. Dios, sin embargo, ha ido delante de Jacob, y Esaú lo abraza con afecto.

Aunque Jacob necesita demostrar su arrepentimiento hacia su hermano por medio de regalos, sus regalos no le salvan el cuello, ¡Dios lo hace!

Esta escena revela una serie de verdades útiles sobre Dios y el desarrollo de la fe:

  • Una promesa de Dios obliga a Dios a hacer por el hombre lo que el hombre no puede hacer por sí mismo.
  • Una promesa de Dios proporciona un filtro a través del cual el hombre ve la actividad de Dios por fe, en medio de circunstancias adversas.
  • Las pruebas generalmente siguen la recepción de las promesas de Dios. Le brindan al hombre la oportunidad de incumplir la incredulidad y actuar de manera pecaminosa o ejercer fe y confiar en que Él hará lo que Él ha prometido.

Preguntas de la lectura de hoy (Génesis 32:1 – 35:27):

¿Por qué la gente de Siquem estaba tan ansiosa por casarse con la familia de Jacob? ¿Cómo afectaría el matrimonio mixto con la gente de Siquem la promesa de Dios a Abraham?

¿Qué manda Jacob hacer a sus hijos cuando se preparan para regresar a Betel para adorar? ¿Qué tiene de importante Betel?