Dos Caminos

Por Iva May, 2 de enero

Traducido por Rocío López

#movimientodealfabetizacionbiblicacbt

Un depredador estropea la belleza del jardín cuando entra al jardín. Él le habla a la mujer, no porque sea más débil, sino porque su conocimiento de las instrucciones de Dios es de segunda mano, le son comunicadas por Adán. ¿Confiará en la bondad de Dios, honrará la orden autorizada designada por Dios y respetará la voluntad revelada de Dios, o actuará independientemente de su esposo y de su Dios? ¿Adán ejercerá el dominio que se le ha dado sobre cada ser viviente, incluida la serpiente? ¿Adán y Eva se apropiarán de la verdad de Dios con respecto al árbol prohibido?

La serpiente engaña a Eva. Ella elige lo que sus ojos ven y lo que su estómago desea, optando por vivir independientemente de Dios. Ni Adán ni Eva confían en la bondad de Dios y tampoco confían en la palabra de Dios para vivir sus vidas. Ellos comen la fruta prohibida. Así comienza la trama de la historia.

Las consecuencias de la vida independiente de Adán y Eva incluyen:

  • Tanto el hombre como la mujer ahora son más conscientes de sí mismos que de Dios; se esconden de Dios.
  • Dios se enfrenta a la pareja escondida; Adán culpa a Dios, Eva culpa a la serpiente. Culpar y eludir la responsabilidad personal se convierte en una forma de vida, junto con el miedo, la vergüenza y la culpa.
  • Dios maldice a la serpiente y promete redimir al hombre.
  • Dios revela las consecuencias del pecado del hombre.
  • La pareja es expulsada del jardín, y Dios hace el primer sacrificio.

Todos somos moldeados por esta historia. El hecho de que Adán no viva por fe cuando se niega a apropiarse de la promesa de Dios trae la muerte. Dios confronta el pecado de Adán y Eva y promete un redentor. El fracaso de Adán es nuestro fracaso, y la promesa de redención de Dios es nuestra promesa que debe ser apropiada por la fe.

La historia de la Biblia continúa desarrollándose con el nacimiento de Caín y Abel.

Adán y Eva creen en Dios y enseñan a sus hijos acerca de Dios, la adoración, el pecado y la redención. Abel se acerca a Dios a la manera de Dios, ofreciendo al primogénito de su rebaño, y es aceptado; Caín actúa independientemente de Dios, buscando definir su propio camino hacia Dios y es rechazado. Dios, siempre el Divino Caballero, se acerca a Caín y le ofrece otra oportunidad, pero Caín se niega y mata a su hermano. Dios maldice a Caín, y Caín elige vivir fuera de la presencia de Dios, donde prevalece la violencia y la poligamia.

¿Qué pasa con la promesa de redención de Dios (Gén. 3:15)? Un hijo es maldito y el otro muerto. Nunca teman: una promesa hecha por Dios es una promesa cumplida por Dios. “Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set: Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín.» (4:25). Los descendientes de Set continúan por el camino de la fe e invocan el nombre del Señor, mientras que los descendientes de Caín ignoran a Dios y viven independientemente de Él, continuando por el camino de su propia creación.

Dos maneras de caminar se abren paso a lo largo del resto de la historia de la Biblia: caminar por la fe en las promesas de Dios, o caminar por la vista. Dios deseaba que Adán y Eva confiaran en Su bondad y creyeran en Su palabra. Lamentablemente, eligieron caminar por vista, y todos sus descendientes recibieron su descarga de ADN del pecado, un rostro orgulloso y un espíritu independiente. Sin embargo, Dios trazó otro camino por el que los hombres pueden caminar: el camino de la fe y la redención. Abel creyó a Dios, vivió de acuerdo a su fe y fue aceptado por Dios. Caín creyó a su manera y vivió su consecuencia, fuera de la presencia de Dios.

Las instrucciones de Dios antes de la caída requerían que el hombre creyera que Dios es bueno y que Su palabra es verdadera. Las promesas de Dios después de la caída exigieron lo mismo. Pocos confían en la Palabra de Dios y en su bondad. La mayoría no lo hacen, y permanecen bajo la maldición de Caín y en el camino de Caín.

Pregunta de la lectura de hoy (Génesis 4:1 – 6:22; 1 Crónicas 1:1-4):

Describa la diferencia entre la vida de los descendientes de Caín y Set y lo que esto revela acerca de aquellos que viven a la luz de la promesa de redención y aquellos que no lo hacen.

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