Esperando en Dios

Por Iva May, 5 de enero

Traducido por Rocío López

#movimientodealfabetizacionbiblicacbt

«Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai» (Gn. 16:2).

Como un matón en el patio de recreo, el paso del tiempo se pelea con aquellos que tienen una promesa de Dios: ganar por la fe o rendirse por la incredulidad. Sarai rinde su fe cuando pasan diez años de espera. Ella mira hacia abajo a su estómago envejecido y estéril y presenta un plan para asegurar a un bebé de otra manera. Lamentablemente, Sarai no se da cuenta de que su problema no es el problema de Dios. ÉL no tiene problemas, solo habilidad.

Esperar en Dios requiere una fe sólida en un Dios que puede hacer mucho, mucho más de lo que podamos imaginar. Sarai quedó atrapada en el «cómo» de la situación. La incredulidad hace eso. Se basa en las limitaciones del razonamiento humano y la imaginación y ofrece lo mejor que el hombre puede producir. Sarai hizo lo mejor que pudo a través de Agar y recibió lo mejor de sus esfuerzos, a Ismael.

Lamentablemente, Abram, como Adán con Eva, concede la acción decisiva de su esposa y las consecuencias afectan a las generaciones venideras.

Varias verdades emergen del acto de incredulidad de Sarai:

  • La forma en que Dios cumplirá Su promesa es irrelevante; que Él cumplirá Su promesa es todo lo que importa. Tener una promesa de Dios es tener su cumplimiento.
  • La incredulidad es ofrecer a Dios lo mejor que el hombre puede hacer.
  • Dios no necesita la ayuda del hombre para cumplir sus promesas. De hecho, las soluciones innovadoras del hombre crean más problemas.
  • Arreglar, tratar de resolver las cosas independientemente de Dios, es incredulidad en acción.

La Biblia está repleta de historias de la intervención de Dios en nombre de aquellos que tienen una promesa de Él y lo esperan para cumplir Su promesa. Deleitarse en estas historias alimenta la fe, mientras que un día, una semana, un mes o un año pasa al siguiente.

«Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera» (Isaías 64:4).

Preguntas de la lectura de hoy (Génesis 15:1 – 17:27):

¿Cómo el SEÑOR refuerza la menguante fe de Abram con respecto a la falta de un hijo?

¿Qué información comparte el SEÑOR con Abram sobre el futuro de su pueblo (15:13-14)? ¿Qué requiere esta información por parte de Abram?

¿Por qué Sarai lleva a Agar a la ecuación de la infertilidad? ¿Qué cree Agar que su embarazo hará por ella? ¿Cómo responde Sarai al embarazo de Agar?

¿Cuáles son las instrucciones de Dios para Agar después de que ella huye de su difícil y abusiva situación? ¿Qué revela esto acerca de Dios? ¿Qué nos enseña el encuentro de Agar con Dios acerca de Dios?

¿Qué hace el cambio de nombre de Abram y Sarai por su fe?

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